Los días pasan, es una constante de la que nadie, ni el más poderoso, ni el más sabio, ni siquiera el más longevo de los seres puede escaparse. Según ese axioma y el modo de medir el tiempo que hemos adoptado, aquí, en este momento y lugar, estamos en el presente, pero para mí y mis amigos, el presente, es algo confuso, un movimiento errático de fechas que no sirven para delimitar la realidad.

Si las líneas del tiempo son claras en mi mente, todo esto comenzó hace apenas unas horas, cuando mi mejor amigo me contó un sueño, como acostumbraba a hacer cuando eran interesantes o le abrumaban en exceso, unas horas con respecto al presente al menos, y una eternidad para mi.

El sueño, ese dichoso sueño, no iba a darnos más que problemas, no entiendo y aún después de todo lo que he pasado no creo que logre nunca entender como el mundo onírico de un chico de 21 años pudo afectar tanto a la vida de todos los que lo rodeaban.

Pero estamos en el presente, y para poder explicaros lo que significa esa palabra ahora mismo para un puñado de personas, debo remontarme al pasado, o puede que al futuro, quizás, solo quizás, a ambos en sincronía, dado que el tiempo y el espacio, amigos míos, son del todo relativos en esta narración.

Era la una de la tarde cuando comenzó para mi, mi ordenador, siempre encendido, tintineó, me había llegado un nuevo mensaje de Gtalk, y eso solo podía significar un nombre, Gonzalo. Me acerqué al teclado y leí el mensaje.

- Buah.

Con ese simple texto comenzó a contarme, lleno de alegría, exaltado incluso, su último sueño.

- Pedazo sueño tuve hoy. Hubo persecuciones, disparos, coches volando, saltos en el tiempo. - escribió a continuación.

- Ahora sueñas películas de J.J. Abrams. - contesté irónicamente.

- No - se rió - a ver. La persecución no sé a cuento de qué venía, pero se que fue muy bruta, que había gente persiguiéndonos a unos cuantos y nosotros escapando como podíamos. Entre ellos estaba Víctor. Al final nos acaban cazando y nos llevaban presos a una jaula. Entonces, de camino a una jaula, pasamos por una campiña y osea, no, pasamos cerca de un solar con una campiña.

A decir verdad, yo andaba más ocupado con mi partida en la consola que con segur el relato del sueño, así que solo asentí, para que él continuara.

- Y había una especie de personajes construyendo algo con madera. Alguien leyó "KINDA CODE" en las maderas y es cuando yo le pregunto a la gente que estaba saliendo y entrando de ahí, pero tenían un acento raro. Nuestros captores empiezan a mirarnos raro. Y uno de los capturados me susurra "di adelante". Entonces caigo de la burra y sé de que va la cosa. Miro a mis captores, me despido y les digo:

"Adelante"

Entonces a medida que cada uno de nosotros decía adelante se vaporizaba en un fulgor naranja
y aparecimos todos de noche en el mismo sitio (ahora un parque) siete años en el futuro.

El sueño teminaba abruptamente, ni el sabía que pasaba después, se había quedado 7 años en el futuro, pero estaba extrañamente calmado, esas horas de descanso aderezadas con el poder de las imágenes que había visto lo habían animado de un modo totalmente rotundo.

Y nadie le dio más importancia, ni Nirei, ni Suzy, ni Victor... nadie de los que se vería envuelto "horas" después se habían dado cuento de que las piezas ya se movían en la dirección en la que el tiempo habría de llevarnos.



1 Response so far.

  1. Wow... Tienes un estilo realmente entretenido de leer. Me gusta. Y el relato tiene muy buena pinta. Quiero más.

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